jueves, 19 de marzo de 2009

Parashá Vaiakhel - Parashá Pekudei. Shabat 25 de Adar 5769


Parashá Vaiakhel. Resumen

Moshé transmitió a los bnei Israel los detalles de las órdenes del Señor relativas al Santuario y sus contenidos, pero primero enfatizó la santidad del Shabat, durante cuyo transcurso está prohibido efectuar cualquier trabajo. Cuando se les pidió que contribuyeran al fondo de construcción del Santuario, los benei Israel respondieron muy generosamente y cada individuo donó todo lo que pudo. Las mujeres capacitadas tejieron el material de lino. Los príncipes de cada tribu ofrecieron piedras preciosas para el pectoral, así como también aceite y especias para el incienso. Algunas mujeres donaron incluso sus espejos de cobre bruñido para la jofaina y su jarra.
Moshé hizo especial mención del hecho de que Hashem había elegido a Betzalel, de la tribu de Iehudá, un hombre sabio, comprensivo y de experiencia, para supervisar los detalles de la construcción. Fue ayudado por Oholiav, de la tribu de Dan, que eran un grabador y tejedor talentoso.
Las contribuciones para la construcción del Santuario fueron tan abundantes, que los trabajadores llegaron a informar que tenían más material del que necesitaban. Pronto, sección por sección, el Santuario y su contenido comenzaron a tomar forma. Se pidió entonces al pueblo que interrumpiera las donaciones.

Parashá Pekudei. Resumen

Por orden de Moshé fueron calculados los gastos totales de la construcción del Santuario. La obra fue inspeccioanda y aprobada por él mismo, que luego bendijo al pueblo por su aporte a ese magnífico logro.
El primer día del mes de Nisán, casi un año despues de la partida de los judíos de Egipto, fue erigido el Mishkán bajo la supervición personal de Moshé, y los elementos fueron dispuestos en su interior en el orden prescripto.
Una nube cubría el Mishcán, que estaba rodeado por la glora de Hashem. Cada elevación de la nube indicaba el deseo de D-s de que los israelitas continuarán su viaje.
(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)
Comentario sobre la Parashá Vaiakhel

“Y congregó Moshé a toda la comunidad de Israel...” (Shemot 35:1)
Asi comienza la parashá de esta semana, en la que Moshé tras la aberración del pueblo con la construcción del becerro de oro y el perdón del Todopoderoso, se dirige a ellos diciéndoles: "Estas son las cosas que el Eterno ha ordenado hacer: Durante seis días, se harán las labores y el séptimo día, será sagrado para vosotros …".
Moshé Rabenu declara el pilar de la creencia judía: "el Shabat". Ya dijeron nuestros Sabios : "más de lo que cuidó el pueblo de Israel el Sábado, el Sábado cuidó al pueblo de Israel".
El gran rabino Rabí Israel Meír HaCohén popularmente conocido como el Jafetz Jaím, autor del Mishná Berurá, comentario sobre el Shulján Aruj, en su introducción a las halajot de Shabat, dice: El Shabat es la fuente y raíz de la Fe Judía en el reconocimiento que el universo fue creado, por lo que existe un Creador, razón de lo creado. Por esto nos advirtió la Torá doce veces sobre la obligación del Shabat, a lo que dijeron nuestros Sabios: Todo aquel que respeta el Shabat se le considera como que respeta toda la Torá, y todo el que profana el Shabat, como que profana a toda la Torá.
Cuántos preceptos nos parecerían mucho más importantes que el de Shabat, tanto por su dificultad en cumplirlo como por la profundidad de su contenido. Así por ejemplo se considera equivocadamente que el día de Kipur es el más sagrado por excelencia dentro de nuestro calendario, pero sin embargo, qué tan equivocados estamos con ese concepto. Ningún precepto se puede considerar tan amplio como lo son el Shabat y el estudio de la Torá, pues el conocimiento del deseo Divino por medio del estudio de la Torá y el cumplimiento del mismo por medio del respeto del Shabat, como fiel testigo de aceptar la creación del universo con una razón y meta, son los pilares de la Fe Judía.
Tenemos que aceptar que los preceptos ordenados por el Todopoderoso no fueron sino por nuestro bien. Dijeron nuestros Sabios: "Los 613 preceptos fueron impuestos por Di-s en paralelo a los 613 miembros del ser humano, y al igual que en el cuerpo humano hay miembros fundamentales que sin ellos no es posible la vida, como el corazón, el cerebro etc.; también hay miembros, que aunque siendo importantes, no impiden que la persona pueda vivir sin ellos, como la mano, el pie etc., y asimismo en la vida espiritual existen preceptos que ante su falta, aunque sea por una sóla vez, son mortales, y hay preceptos que su falta es importante, pero tienen remedio.
El Shabat es para el espíritu, como el corazón es para el cuerpo; así como la falta del corazón en un instante es mortal, así lo es el Shabat para la neshamá (el alma).
Qué orgullosos podemos estar de nuestro pueblo, que desde su comienzo apenas salido de la esclavitud de Egipto que, cuando Moshé pidió la participación de todos para la construcción del Tabernáculo, así como para la confección de las vestimentas de los sacerdotes, lo hicieron con todo deseo, fuerza y voluntad, al punto tal que Moshé de inmediato tuvo que pedir se abstuvieran de continuar ofreciendo, pues ya era suficiente. ¡Qué ejemplo! ¡Qué herencia y qué legado nos dejaron nuestros antepasados! Seamos responsables de la obligación que esa heredad nos obliga!
Comentario sobre la Parashá Pekudei

“Mi Se Ninjás Adar Marbim Besimjá”
“Desde el comienzo del mes de Adar se aumenta la alegría”, así dictamina el Shuljan Aruj en las halajot de Purim. El significado de “la alegría” es un concepto muy importante entre nuestros Sabios que llegaron a implantar como precepto la obligación de la misma. “Miztvá Gedolá Lihyot Besimjá Tamid”, Gran obligación es el estar siempre alegre.
Pocos preceptos encontramos que no dependen del tiempo ni de la situación, como en la semana de luto por la destrucción del Templo, la semana de Tisha Be’Ab, no nos prohibieron la alegría sino que obligaron a disminuirla. La alegría es una situación obligatoria, pues la alegría es el catalizador de la potencia humana a realizar hechos.
Cuatro perashot, deben ser leídas en este mes, además de las correspondientes a las semanas, y existe una discusión entre nuestros Sabios sobre si todas estas lecturas son obligatorias de la Torá, o solamente la parashá Zajor, y hay quien dice también parashá Pará Adumá, entonces si la obligación proviene de la Torá, esto nos indica la importancia del mensaje de las mismas.
Parashá Shekalim que leímos y hablamos de ella en la parashá Ki Tisá, hace dos semanas, sobre la obligación de participar con medio shekel en expiación por el censo o en la participación para la construcción del Tabernáculo y para la compra de los sacrificios obligatorios del año que comienza con el mes de Nisán.
Parashá Zajor que debe ser leída el sábado anterior a Purim, en la que la Torá nos obliga a recordar lo que nos hizo Amalek en nuestra salida de Egipto, cuando estábamos cansados y desgastados, no teniendo temor de Hashem. “Todo el que se apiada del cruel, llegará a ser cruel con los débiles”, así nos enseña la Torá a relacionarnos con el mundo que nos rodea, no ser piadosos con los crueles; Chamberlain se apiadó cuando pudo ser cruel, y al final la historia nos demostró que hicieron falta dos bombas atómicas, decenas de millones de muertos para terminar con la crueldad de un sádico que se enorgullecía de haber matado a seis millones de indefensos niños, mujeres y ancianos. La parashá Zajor debe ser leída todos los años, pues la historia solamente cambia de escenarios, y la crueldad en el hombre ya fue advertida por la Torá, cuando luego del diluvio, dijo el Creador: “Ya no volveré a maldecir la tierra a causa del hombre, pues todo designio del corazón del hombre es malo desde su juventud”. Llegó la Torá hasta lo más profundo del ser humano, esta es la expresión con la que definen nuestros Sabios la relación y el entender del hombre. Nuevos vientos soplan en nuestros días, y quizás la lectura de este año nos recuerde lo que el mundo no quiso ver en los años 30.
Parashá Pará Adumá, sobre la que dijo el Rey Salomón: “Quise entenderla y se apartó de mi”; el sabio de todos los sabios no llegó a comprender el comportamiento de los conceptos espirituales de la pureza y la vaca roja, sobre la que la Torá advirtió que todo impuro deberá purificarse tras todo un proceso que incluye las cenizas de esa vaca. Hoy en día en la búsqueda por lo desconocido, donde los límites de la estratosfera se quedaron chicos frente a nuestras ambiciones, queremos romper las barreras del conocimiento y navegar mas allá de la lógica en mundos y realidades fuera de nuestro alcance. En esa ilógica hay quien quiere profundizarla místicamente sin saber leer el abecedario, y esto es parte de los efectos de una generación soñadora en el más allá, sin conocer la realidad cercana.
Parashá Hajodesh, última de las cuatro perashiot, ha de ser leída el último sábado del mes, y nos señala el comienzo del año, en el que el mes de Nisán, mes de la primavera, es el primer mes del año, pero este tema lo trataremos, “Bli Neder”, con más amplitud por el concepto y la importancia de las fechas incluidas en dicha parashá.

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